¿Por qué las autoridades de la cartera, por qué el Estado de Chile y su gobernante, en pleno siglo XXI, cuando cada día más los países necesitan ciudadanos mejor formados, dejan la educación en mayor desamparo y en manos de quien pueda comprarla o venderla como si se tratara de una vulgar mercancía? Deben entender estos señores que la educación está lejos de ser un gasto, es una inversión a largo plazo y es lo único que puede sacar a los países pobres de la mediocridad, de la miseria y de la explotación.
Es este el momento exacto para que el Ministerio de Educación y su ministro, Gerardo Varela, le entreguen al país señales claras y precisas sobre qué significa la educación en Chile y cuánto importa. ¿Importa? Y si realmente la educación importa y es prioridad o tal como lo expresa la OCDE en sus recomendaciones, que este remate del Colegio Antilén sea rápidamente impedido y se le otorgue a su plantel docente los destinos de la educación de ese establecimiento educativo, el Colegio Antilén.
Este acto de justicia y reivindicación de la escuela sería, se convertiría, en el puntapié inicial para que todas aquellas escuelas privadas, con sostenedores de dudosa ética, que pertenecen y defienden el comercio inescrupuloso de la educación, pasen definitivamente a manos de quienes han estudiado y han elegido enseñar a aprender.
En un modelo educativo cada vez más democrático, en una educación para la democracia y para la libertad, las cooperativas docentes hacen falta, son cada vez más necesarias, son la cara opuesta al negocio del conocimiento. Entonces, deberían ser fomentadas por las autoridades, para llegar a cambios concluyentes, efectivos, sobre la calidad y distribución de la educación lejos de las desigualdades que nos afectan, ¿quiénes van a enseñar mejor, con equidad, igualdad y calidad, si su lugar de trabajo, sus herramientas para enseñar a aprender les pertenecen?
todo muy claro, excelente información y explicación
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