Una alternativa posible al déficit energético es el llamado “Shale gas”. Su interés se basa en el hecho de que las emisiones de Gas de Efecto Invernadero de este gas natural son significativamente menores que las del carbón y el hecho de que existe potencialmente una gran abundancia para extraerlo.
El Shale gas no es un tipo diferente de gas, sino que se refiere al gas natural que está atrapado en ciertas rocas sedimentarias de granularidad fina conocidas como “rocas Shale”. Dichas rocas se encuentran comúnmente bajo piscinas de petróleo o gas convencional. Estas rocas Shale están distribuidas horizontalmente, de modo que el gas está distribuido como si fueran miles de pequeñas piscinas. Debido a esta característica, su extracción no es factible mediante los métodos convencionales. Sin embargo, recientemente, se han desarrollado dos nuevos métodos de extracción que permiten el aprovechamiento del Shale gas de manera económicamente viable. Estos son la perforación horizontal y el fraccionamiento hidráulico (ver figura 1). La perforación horizontal consiste en perforar verticalmente hasta unos 7.000 metros de profundidad aproximadamente y luego rotar la perforación en 45 grados para alcanzar las rocas Shale horizontalmente. Posteriormente, se introduce un gasoducto en la perforación y se inyecta una mezcla de agua, arena y compuestos químicos a alta presión de modo de fraccionar la roca Shale y liberar el gas, que es extraído por el gasoducto.
Figura 1
Las tres mayores reservas de Shale gas a nivel mundial se encuentran en los Estados Unidos (1.161 trillones de pies cúbicos), China (1.115 trillones de pies cúbicos) y Argentina (802 trillones de pies cúbicos). A modo de comparación, hoy en día, el consumo anual de gas en Chile no supera los 0,25 trillones de pies cúbicos. Argentina tiene actualmente en operación una planta de extracción de Shale gas, la que ha logrado una extracción anual promedio de 1,55 billones de pies cúbicos.
Es necesario comprender también que las técnicas actuales de explotación del shale gas, fueron desarrolladas para la geología de EE.UU. y no son necesariamente de aplicación directa a la geología de nuestro país. A pesar de todo, y de las dificultades técnicas que se deben superar, sería favorable para Chile orientarse hacia la autarquía energética.
Pero la explotación del shale gas no es todo; no se debe olvidar que es –al final de cuentas- un recurso finito, no renovable aún en horizontes temporales de decenas de miles de años. La seducción de “la era dorada del shale gas”, no debe desviar a Chile de lo que debe ser su objetivo estratégico de largo plazo: el desarrollo de las energías primarias renovables. Nuestro país las posee en abundancia y es necesario un compromiso de Estado para crear las condiciones que estimulen el desarrollo de un mercado robusto cimentado en una industria de ERNC’s basada en la investigación básica y el desarrollo tecnológico que aquella permite.
https://www.camara.cl/verDoc.aspxprmTIPO=DOCUMENTOCOMUNICACIONCUENTA&prmID=4071
Comentarios
Publicar un comentario