A día de hoy, la implementación de dispositivos digitales en los aspectos económicos, o mas bien empresariales, genera una mezcla perfecta para acelerar la comercialización, ya sea de productos, negocios, servicios y bienes, entre otros. Además, en los últimos años, donde la sociedad se enfrentó a la pandemia del COVID-19, la economía se vio afectada por esto, donde de alguna u otra manera debía resurgir, una opción interesante, fue el servicio de pago por tarjetas virtuales, dichas tarjetas permiten el comprar o adquirir productos y servicios, en e territorio nacional y en el extranjero. Casi sin darnos cuenta, la conexión a internet y el acceso a la información en tiempo real ha cambiado nuestra forma de acceder a los productos y servicios. La economía digital, ha avanzado y ganado peso en la vida digital, además, para el futuro promete seguir en desarrollo, un ejemplo de esto, es la inteligencia artificial, realidad virtual, etc.
Ventajas de la economía digital
Información: usuarios disponen de datos competentes para tomar decisiones sobre productos o servicios que buscan.
Cercanía: Se refiere a las opciones de canales de atención, como servicio al cliente, donde el usuario se puede contactar de manera mas directa con el productor
Seguridad: un ejemplo son las transacciones digitales, estas cuentan con tecnología apta y segura, como la autentificación reforzada, pasos digitales, entre otros.
América Latina se encuentra ante una gran oportunidad para acelerar el crecimiento de sus economías, que pasa por la definición de estrategias de transformación digital e innovación por parte del sector público y privado. Esto, debido a que está demostrado que la transformación digital de las organizaciones tiene un claro impacto en el crecimiento y sostenibilidad de la economía productiva de cualquier país o región. El integrar por completo las herramientas digitales a la base de la economía, permitirá que países como Chile, creen redes de colaboración para apoyar una innovación diferenciadora, fomenten un mundo físico sin fronteras a través del comercio digital y desarrollen modelos de negocio que sirvan de apoyo para nuevas alianzas y desarrollos comerciales.
Chile tiene mucho por ganar. Los desafíos que enfrenta, sin embargo, requieren del trabajo en conjunto de todos los actores involucrados.

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