La transición de la matriz energética hacia la producción de energías provenientes de fuentes no contaminantes se ha transformado en una oportunidad para reducir los efectos del cambio climático y obtener energía más barata y con menores impactos.
Sin embargo, esto ha provocado que el impacto que proyectos como los fotovoltaicos producen en el medio ambiente, se encuentren invisibilizados por esos grandes beneficios que pronostican las energías renovables como la energía solar. La fragilidad de los territorios desérticos y la lentitud de los procesos ecológicos que en ellos ocurren impiden ver los impactos que las acciones antrópicas producen sobre este tipo de paisajes.
Sin ir más lejos, el Reporte Energético de febrero de la Comisión Nacional de Energía (CNE) registró 112 proyectos solares fotovoltaicos en construcción (con capacidad de 3.116 MW), de un total de 162 centrales de generación eléctrica.
¿Se imaginan la cantidad de residuos que esto generará?
Según estudios, es en la etapa de construcción donde se dan los principales efectos y daños al medio ambiente, esto representa una oportunidad para las soluciones adicionales, ya que pueden ser anticipados los daños y diseñar planificadamente el conjunto de soluciones, no solo para un proyecto, sino como lección aprendida para futuros proyectos de la misma índole.
Desafíos como la restauración ecológica, procesos e industrias sustentables y con economías circulares, así como la educación ambiental, son vitales para cualquier proyecto de esta envergadura.
El sistema de evaluación ambiental hoy no es capaz de registrar y/o ponderar el impacto en el territorio que poseen la suma de variados proyectos y sólo evalúa cada proyecto de manera individual.
Por otro lado, la gestión de residuos industriales no peligrosos es completamente mejorable pensando que la base del cumplimiento establecido por la autoridad chilena es disponer en lugares autorizados, sin metas de reciclaje o reutilización y con un potencial enorme en relación con los materiales generados como residuos versus la extensión de su vida útil. Claramente implementando medidas de gestión administrativa por parte de la organización se puede disminuir considerablemente la disposición final en vertederos y/o rellenos sanitarios y, a su vez, sumar puntos a la imagen positiva de la organización en relación con el concepto de “responsabilidad con el medio ambiente”.
En mi opinión, creo que es importante diseñar soluciones para plantas fotovoltaicas que sean replicables a futuros proyectos y proponer soluciones que construyan una relación más saludable entre el territorio y los proyectos.
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